Trabajadores de larga duración

16 de febrero. 2011

Aunque pueda parecer un error, el título de este post es correcto, no quiero hablar de parados de larga duración, sino de trabajadores de larga duración, o, lo que es lo mismo, de personas que durante años no han cambiado de trabajo.

El otro día comiendo con un buen amigo de los RRHH, que ocupó en su momento una posición en una firma de Headhunters, me comentaba que el mercado Español no se fía, a la hora de fichar talento, de las personas que han estado más de 6 u 8 años haciendo lo mismo en la misma empresa. La experiencia dice, me comentaba él, que son personas muy acomodaticias, resistentes al cambio, y con pocas o ninguna gana de emprender nuevos proyectos.

Y os cuento esto precisamente a propósito del drama del desempleo, aunque a priori no parezca relacionado. Uno de cada 5 españoles ya está en paro, y por lógica a mi familia ya le ha tocado, tengo a una hermana en paro y a un familiar cercano en situación de incertidumbre, y ambos, con perfiles muy distintos, comparten una misma cosa, ninguno de los dos había necesitado asomarse al mundo laboral desde hacía unos años. Como ya digo, la situación de ambos es muy distinta, pero en ambos estoy comprobando lo que supone tener que salir de pronto y de una patada de esa zona cómoda de la que tanto hablamos los consultores, para entrar en una zona de reto con amenaza de fracaso.

Desde redactar un curriculum o registrarse en alguna red social profesional hasta pensar en el famoso “que me pongo” ante una entrevista de trabajo, supone una aventura nueva, incierta y peligrosa, para miles de personas que se tienen que buscar la vida de golpe y por decisión del mercado (en ocasiones con un drama económico a las espaldas). Siempre he dicho que buscar trabajo es un trabajo en sí mismo, pero en esta época me doy cuenta de que muchos de los que ahora tienen como trabajos esa búsqueda de empleo no saben hacerlo por la sencilla razón de que nunca lo han hecho y nadie les ha enseñado, y ahora se sienten ante el entorno, despistados, perdidos, y, en muchos casos, asustados.

Mi reflexión me lleva entonces a dos conclusiones.

Por un lado la necesidad, una vez más, de no convertirnos en dinosaurios (últimamente me gusta hablar en las conferencias de dinosaurios, camaleones y orugas) estemos donde estemos. Esta crisis nos tiene que enseñar a no acomodarnos, a ser inconformistas y a ser capaces de emprender y ser generadores de nuestras propias oportunidades.

Por otro lado, mi segunda conclusión es un llamamiento a los profesionales de Recursos Humanos y a las empresas para exigir un comportamiento escrupulosamente ético en los procesos tanto de despido como de selección. En los despidos para prestar todo el apoyo necesario a la persona que ha dedicado años entero de su vida a producir riqueza para la empresa, y debe de salir de ella con esa garantía, y no con la idea de que ha sido o es un inútil. Y en los procesos de selección para poner las cosas fáciles a aquellos cuyo nuevo trabajo se convierte en buscar empleo y se sienten inseguros ante la incertidumbre de algo en que se juegan su futuro, como es una entrevista de trabajo. Esta reflexión que, en un principio, parece de pura lógica me consta que no siempre se está haciendo bien.

Y no olvidemos que detrás de los números del paro hay historias dramáticas con las que todos, y sobre todo la clase política, deberíamos empatizar

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4 comentarios a Trabajadores de larga duración

  1. Me declaro trabajador de larga duración, la razón: toda mi vida laboral (seria) en la misma empresa, pero en muy diferentes puestos.
    No se si es bueno o malo, el caso es que uno ya no sabe que hacer, también se dice que cambiar mucho de compañía tiene mala prensa en los departamentos de selección.
    Por favor que algún responsable de selección me diga cuanto tiempo tengo que permanecer en una empresa para estar bien considerado en procesos de selección. Y si hay un periodo “establecido” o “correcto”, propongo que los contratos laborales se hagan en función de ese periodo, como una legislatura, por ejemplo.

    Abrazos
    Sancho

    Comentario por Ismael Sancho — 25 febrero, 2011 @ 10:00

  2. Desde luego que con la que está cayendo, el “agarrarse” a la silla se ha convertido en deporte olímpico, además acompañado de la cultura en los casos de “larga duración” de “a mí que me echen, porque mis 45 días por año, no me los quita nadie”.
    Dosabrazos, si me permites, además de Dinosaurios, Camaleones y orugas, incluiría los “Moái”, en referencia a esas estatuas de la Isla de Pascúa que llevan sin moverse miles de años… A veces, una oruga se mueve más que mucha gente.

    Comentario por David Martínez R — 1 marzo, 2011 @ 16:21

  3. Los moáis, nunca se movieron, quien contrataría a un empelado de ese pelaje, a no ser que sea funcionario, claro.
    Es sinónimo larga duración de ineficacia e ineficiencia?
    Seguro que en muchos casos la respuesta es afirmativa. Pero no olvidar que los trabajadores nos adaptamos a las leyes “formales” del mercado de trabajo y no al revés, esto es, un mercado laboral rígido como el español, fomenta y premia esas actitudes.

    Sancho
    Abrazos

    Comentario por Ismael Sancho — 2 marzo, 2011 @ 12:27

  4. No hay mayor osadía que la ignorancia. Que pena…

    Comentario por Carlos — 26 octubre, 2011 @ 17:54

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