Mi vida como Community Manager. Capítulo 1

01 de mayo. 2011

No me considero un hombre con mala suerte, al revés, creo que soy un tipo afortunado, pero también es verdad que en cuestión de juegos de azar, loterías, rifas y sorteos casi nunca me toca nada… Siempre he pensado que eso era una señal, y que si no tenía suerte en los sorteos, era porque el día que me tocase algo, me tocaría algo en condiciones, un gordo de la lotería de Navidad, un euromillón, o uno de esos premios especiales de la once que, como el nescafé, te dan sueldo para toda la vida….

Y en cierto modo tenía razón, por fin llegó el esperado día, y en uno de esos sorteos apasionantes me tocó el premio gordo, el que nunca habría sido capaz de soñar lo suficiente. Desde hace unas semanas soy, por sorteo, presidente de una comunidad de más de 100 vecinos, no me digáis que eso no es suerte!! Si cuando yo digo que soy un tipo afortunado…..

Vivimos en una sociedad de anglicismos y tonterías, así que lo primero que he hecho ha sido cambiar el nombre del puesto por uno más acorde con los tiempos. Desde ahora , y durante un año soy Community Manager, nombre que tiene mucho más glamour; y, como creo que el puesto me va a traer más de una insatisfacción digna de comentar, he decidido contároslas a través de este, nuestro blog, en una serie que, sinceramente, espero que tenga pocos capítulos. Y trataré de sacar, ¿porqué no?, de cada uno de ellos, una reflexión sociológica sobre la vida de comunidad.

Lamentablemente este año no pude ir a la junta (reconozco que me gusta ir a estos espectáculos gratuitos, para ver cómo una reunión que comienza pacífica puede sacar lo peor de la raza humana) sin embargo, aunque no la vi en directo, afortunadamente  vivimos en la sociedad de la información y, aunque mi twitter no me anunció la deseada noticia de mi afortunado destino, a las pocas horas tenía llamando al timbre de mi casa a una amable vecina  que con cara de víbora y descojonada por dentro y también por fuera, me espetó con la malvada pregunta, sin que ni siquiera me hubiese dado tiempo a abrirle la puerta… “¿A que no sabes a quien le ha tocado ser presidente este año?”

Con esa pregunta comenzó un año que se promete lleno de sorpresas, y aunque he desarrollado una habilidad especial para salir y entrar de mi casa cuando no hay vecinos en el portal (mis horas de mirilla me cuesta,) insisto en que vivimos en la sociedad de la información, y gracias a mi portero, que ejerce como tal cumpliendo con todo lo esperable de su perfil blando (softs skills) creo que el número de mi teléfono móvil ya está en la agenda de la mayoría de los miembros de esta, nuestra comunidad.

El primer capítulo vino el otro día en forma de llamada de una hábil vecina de las que ya tiene mi teléfono en su agenda. Ante la llamada de un número desconocido lo atiendo ilusionado confiando en la posibilidad de que fuese un potencial cliente (qué tiempos aquellos en que llamaban los clientes) y según pulso el botón verde (lo que antes era descolgar) oigo una pregunta “¿Es usted el nuevo presidente?” aún no había dicho el sí, cuando comienzo a ser la diana donde esta buena mujer dispara sus flechas de odio contra otro vecino, durante aproximadamente unos 20 minutos, en un lenguaje, irreproducible en este blog  que, en algunos momentos, llega a herir mis castos oídos de presidente novato.

El tema en cuestión es quizá lo de menos (espero que no me lea la vecina, pues para ella es su primordial preocupación y el motivo de sus noches en vela, según me afirmó), pero lo que me hace reflexionar es como nos gusta que nos solucionen la vida los demás. Lo he comentado ya en alguna de mis ponencias, y lo discuto habitualmente con mi familia. Estamos muy acostumbrados a que el estado, las empresas, los otros, etc.  nos den soluciones a todos nuestros problemas, y en una situación de crisis, donde las empresas están fallando y los políticos son de la peor clase que hemos tenido en democracia, y son incapaces de responder, nosotros, el pueblo, los profesionales….seguimos esperando a que alguien nos solucione la vida, sin tratar de poner nada de nuestra parte.

Con casi 5 millones de parados, y no sé cuantos de becarios y mileuristas, ni nos lanzamos a la calle como los árabes, ni nos ponemos a emprender o a inventar  como locos, porque confiamos en que alguien, algún día, vendrá a solucionarnos la papeleta sin que a nosotros nos suponga mucho esfuerzo.

Y creo que eso es lo que le pasa a mi vecina, esperaba como loca un nuevo Community Manager que la solucione sus problemas de convivencia para no tener que hacerlo ella. Al fin y al cabo, pensará, me ha tocado, y esa es mi función, para que luego me queje de que nunca me toca nada….

Continuará…

PD La idea de Community Manager se la debo a @elmundotoday

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8 comentarios a Mi vida como Community Manager. Capítulo 1

  1. Jajajajaj aiii señor cuestaaa!! La que se avecina…

    Comentario por Bruno — 2 mayo, 2011 @ 22:03

  2. jajaja! lo de la mirilla lo has clavado. Yo soy peor, si escucho voces en la escalera me quedo en silencio hasta que oigo un portazo. Otras veces, veo a un vecino que va a entrar en el portal y me pongo a hablar con alguien imaginario por el móvil. Que te hagan presi de tu comunidad es casi lo mismo que te toque estar en una mesa electoral? Tengo los días contados para emigrar al pueblo. No puedo con tanto

    Comentario por marta — 3 mayo, 2011 @ 10:07

  3. Espero que no termines así!!:
    http://www.elmundotoday.com/2011/04/le-nombran-presidente-de-la-escalera-y-dice-que-es-community-manager/

    Comentario por Sara — 3 mayo, 2011 @ 10:50

  4. A mi solo hay una cosa que me inquieta de todo este artículo… y es que a dia de hoy no exista una cifra oficial de becarios en España y se nos nobre como “nose cuantos becarios” jajajaja!!!
    Suerte Señor Cuesta

    Comentario por Ángel — 3 mayo, 2011 @ 13:53

  5. Dónde está la democracia en las comunidades de vecinos, seguro que hay gente que quiere ocupar el cargo. Votaciones ya
    Sancho

    Comentario por Sancho — 3 mayo, 2011 @ 18:07

  6. Querido Presidente!!

    Como vecina de al lado, esperamos no dar mucho el coñazo…Lo peor de todo es que seguro que te esmeras y por votación popular de los 100 vecinos sales reelegido el año que viene…
    Animo!!

    Comentario por La vecina de al lado — 6 mayo, 2011 @ 19:26

  7. Ja, ja, ja. Yo fui presidenta de mi comunidad hace dos años porque mi marido ni baja a las reuniones ni quiere saber nada del tema y lo peor de todo fue comprobar que, aunque parezca mentira, hay mujeres misóginas. Lo presentia pero no queria reconocerlo. Hubo veces que cuando sonaba el timbre de casa todos nos quedábamos callados y sin hacer ruido, como si no estuviéramos, y casi era peor. Cuando te pillaban en el ascensor ó en el portal era ya para morirse. Que te sea leve la experiencia.

    Comentario por esperanza — 11 mayo, 2011 @ 15:00

  8. Estoy con La vecina de al lado, van a acabar reeligiendote, asi que haz un esfuerzo por ser un desastre y tal vez consigas librarte!!

    Comentario por la elfa — 18 mayo, 2011 @ 13:41

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