Identidades

30 de junio. 2011

Una de las cuestiones que siempre han preocupado al ser humano es la cuestión de identidad, el quién soy yo…

Y ese tema de identidad depende en muchos casos del otro, mi identidad depende de con quién me compare, y así soy hijo, amigo, alumno, profesor, viajero, conferenciante, etc. en función de cuál sea mi relación con el otro, y sobre todo de cuál sea la percepción del otro sobre mí.  Y en el fondo no son múltiples vidas, es una vida con muchas caras que vamos mostrando según nos convenga. (No digáis que no me he levantado filosófico hoy)

A veces me hace gracia oír hablar a la gente de la vida profesional y de la vida laboral, de la conciliación, o cuando me dicen en los cursos “yo en el trabajo soy de una forma y en casa de otra”. Al final, somos como somos (o como queremos ser), y vida tenemos una, que tenemos que vivirla de la mejor forma posible…

Y ¿Por qué os cuento esto? Porque el otro día, confesé a un grupo de alumnos mi afición por los cementerios y ritos funerarios, una de las caras de mi vida que alguno conocéis, y creo que fliparon un poco, en especial una compañera de la universidad que me miró seria, diría que con horror, y me dijo: “Carlos, no sabía esa faceta tuya“, mientras apuraba de un trago su cerveza para compensar la impresión que le había causado mi inconfesable confesión.

Y todo esto para deciros que hoy este blog no lo escribe el consultor, ni el community manager, ni el formador, hoy lo escribe el viajero, el explorador, y sobre todo el amante de los cementerios, el Carlos que cree, que la única forma de ser como somos es cuando ya no somos…

Y hoy escribe este amante de Madrid para hablaros de una experiencia mágica que tuve la oportunidad de vivir la otra noche gracias a la invitación de Marta de @pervive, y a mucha gente que sigue pensando en esa magia del Madrid de los vivos y de los muertos.

El otro día participé en la noche de las velas, un recorrido, al anochecer, por el Cementerio de San Isidro, el más aristocrático de Madrid. Os digo que fue una experiencia mágica porque el recorrido lo fue.

Anochecer en Madrid, con la Almudena al fondo, mientras un narrador Curro Castillo, de impoluta levita negra, nos contaba la leyenda de la hija del doctor Velasco, o la historia de la rosa de la Fornarina. Anochecer en el bosque de cipreses, mientras el historiador Carlos Saguar nos describía el secreto artístico de cada panteón. Anochecer en los jardines dónde los bueyes le hacían el trabajo sucio a San Isidro, mientras una dama de blanco liberaba mariposas, porque la muerte es para los niños algo que no comprendemos los mayores, sólo un cambio, una metamorfosis. Y anochecer en un cementerio (dormitorio), mientras oíamos un tango desgarrador, un violín llorando, o las lagrimas de los vivos atravesando las cuerdas de un arpa… Nunca antes había vivido ese anochecer en Madrid, entre la aristocrática paz de los que algún día tuvieron múltiples vidas, o quizá una sola con muchas caras, y hoy sólo viven gracias a nuestro recuerdo.

Y tras la magia, la celebración de la vida o de la muerte.  “Lo celebraremos como celebramos en España los vivos, con un vino español” dijo el narrador, y allí llevé mi identidad de viajero, o quizá la de friki, a tomar un vino entre un cantante de tangos, un marques octogenario, un sacerdote, un doctor en historia, una psicóloga, una familia de enterradores, y mil identidades más que me recordaron, que, al fin y al cabo somos quien queremos ser, y seremos el recuerdo de lo que hayamos sido…

Gracias @pervive y gracias Pontificia y Real Archicofradía Sacramental de San Pedro, San Andrés, San Isidro y de la Purísima Concepción, por una noche mágica y castiza.

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5 comentarios a Identidades

  1. Una noche que compartimos y que al igual que a ti me pareció especial. Muy buen texto.

    Comentario por Jfl — 30 junio, 2011 @ 14:21

  2. por un lado me hubiese encantado compartir esta velada pero tal vez me hubiese entrado un ó una (¿?) canguitis….

    Comentario por paule — 1 julio, 2011 @ 19:58

  3. No sé Carlos si conoceras a mi querida amiga desde la adolescencia, la periodista Nieves Concostrina. Ella trabaja en RNE y los sábados por la mañana tiene un espacio que se llama Polvo Eres. Tiene publicados varios libros sobre el tema de los muertos célebres y uno sobre epitafios que recopiló en su programa a través de un concurso con los oyentes. Ha aficcionado a muchas personas a visitar los cementerios, los hay preciosos en toda nuestra geografía y en el resto del mundo también. Te invito a que visites su página web. A ella las circunstancias de la vida la han llevado a explorar este terreno y lo hace muy bien. Un saludo.

    Comentario por esperanza — 4 julio, 2011 @ 8:08

  4. Compartí velada contigo y no tengo palabras para describir la experiencia! No me gustan los cementerios, y menos aún de noche, pero la visita de la semana pasada me ha hecho descubrir que igual sí me gustan los cementerios, incluso de noche…

    Comentario por Frito, Huevo Frito — 4 julio, 2011 @ 13:27

  5. Llevo leyendo y disfrutando tus artículos y tus charlas mucho tiempo, pero en “Identidades” me has emocionado. Una reflexión muy íntima y unas fotografías magníficas.
    GRACIAS

    Comentario por marta — 20 julio, 2011 @ 16:20

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