Día 28: Los Santos Inocentes
28 de diciembre. 2011
La prueba de que nuestra sociedad está enferma es que sólo hay un día al año en el que se pueden hacer bromas impunemente. Los demás días las bromas están prohibidas, son de mal gusto y de gente poco seria, pero hoy se levanta la veda y todo se permite.
De todas formas, tengo una extraña sensación, no sé si es que con los años los adultos apenas gastamos bromas y por eso este día pasa sin pena ni gloria, o es que la sociedad en general vive este día con menos intensidad que antaño; porque yo recuerdo el día 28 de diciembre como uno de los días grandes de la Navidad, en el que disfrutaba haciendo perrerías a toda mi familia, y cayendo, yo también, en alguna broma que me preparaban mi padre o mi hermana Mercedes, y luego, más mayor, comprando ávido los periódicos del día para detectar la inocentada que publicaban.
Hoy la inocentada sería ver en la prensa que el Rey cobra sólo 140.000 euros de sueldo (teniendo todos los gastos pagados) más 150.00 de gastos de representación, o que el supremo investiga a un exministro por corrupción, o que el presidente de una Comunidad Autónoma está en el banquillo también por corrupción, pero me temo que no, todas esas noticias van en serio, y no son la inocentada de hoy.
Una cosa me sorprende muchísimo, y es lo poco que ha evolucionado la industria de las bromas a nivel mundial. En la era 2.0, en la que el hombre puede comunicarse con todo el mundo desde una tableta, cuando los libros en papel están a ponto de desaparecer, el I+D de las bromas no ha avanzado absolutamente nada.
El otro día me pasé por el mercadillo de bromas de la Plaza de Santa Cruz y fue como volver a la época en que se vendían los pavos en la Plaza Mayor. Los objetos en venta son los mismos que hace 30 años, que es cuando comencé yo a adentrarme en el mundo de la bromología. Y algunos de estos artículos de broma, que hace 30 años me parecían el invento más ingenioso jamás creado, hoy me parecen tremendamente pueriles, no sé si porque lo veo con ojos de adulto, o porque me resultan sumamente anacrónicos, pero no entiendo como hay gente que aún pica con el anillo de plástico que echa agua o con el dedo vendado que sale disparado. Por no hablar de la copa de coñac falsa, que la siguen vendiendo. La verdad es que no conozco a nadie que venga a mi casa y se tome una copa de coñac, si vendiesen el vaso falso de Brugal con Cocacola lo entendería e igual picaba alguien, pero una copa de coñac…. Y además la copa se ve falsa desde kilómetros. ¿Y la mierda de plástico? Todo un clásico, alguno de los puestos la siguen vendiendo, pero además en un bocadillo, si fuese en volovanes, todavía, pero ¿Quién saca bocatas para comer en Navidad?
También tienen los caramelos de pimienta, que en el envoltorio ya se ve que no son caramelos de verdad, porque pone bromas Fumanchú. Eso sí, las bromas para ser buenas tienen que ser de marca Fumanchú y hechas en Valencia, esas que viene el chino de la barba larga y el gorro típico en el logo (huid de las imitaciones hechas en china).
También puedes encontrar el puñal falso, el simulador de cuescos o los petardos del tabaco. Con la ley antitabaco estos se venden menos, porque para gastar la broma te tienes que salir a la calle, antes en cualquier lado los ofrecías, e ibas diciendo a todo el mundo, “¿fumas? ¿fumas?” Y te decían “yo sí, pero tú no, ¿por qué tienes tabaco?” Y entonces te ponías nervioso y te pillaban, hasta que alguno caía. Era una de mis bromas preferidas, aunque también estaba la del mechero que hecha agua (también de venta en la actualidad), yo como me ponía nervioso con la emoción, intentaba hacer las dos bromas a la vez, la de los petardos y la del mechero, y al final siempre estropeaba los petardos con el agua. Esa broma ya no la gasto, ahora, además de ofrecer tabaco tienes que salir a la calle a verle fumar, y con el frío que hace pillas un constipado y te llevas tú la inocentada. Claro que cuando te vean estornudar por el catarro pensarán, mira este ya ha picado y le han echado polvos de estornudar (otro clásico).
En fin, que os invito a dar una vuelta por estos puestos de bromas, que Gallardón sacó de la Plaza Mayor porque eran poco serios. (La verdad es que con razón, porque en medio de tantos belenes te encontrabas un tanga rojo o un pene de broma, que la abuela compraba tres de estos y los ponía en el belén pensando que eran los reyes magos; “mira que bien les queda el turbante”, decía, “¿y al negro porque le hacen más grande que a los otros dos?”).
Yo ahora os dejo, que voy a ver si ofrezco tabaco por la calle. Feliz día de los inocentes.







La verdad que es que ami me pasa lo mismo, me acuerdo que me pasaba la mañana rellenando a mi padre cigarrillo de una pitillera que tenía encima de la mesa del salón, con las pastillas que hacían nieve y no se como lo hacía que nunca lo cogía y al cabo de varios días salía por sorpresa. Un día que deberíamos recuperar y que no pase por alto.
Comentario por Nacho — 28 diciembre, 2011 @ 22:11
Me encantaba el de los petardos de los cigarrillos (que le hacíamos año tras año a mi Tía Esther, que se ha vuelto tan pija que nos mataría si se lo hiciesemos ahora), y me gustaba el del paquete de chicles que al sacar uno te pillaba un dedo, y ese que es una especie de bolsa rosa que poníamos debajo de un cojín y cuando alguien se sentaba sonaba como un pedo, o el del jabón sucio que manchaba en vez de limpiar, etc. La verdad es que hasta yo me sorprendo al recordar lo bromista que he sido alguna vez…
Comentario por Frito, Huevo Frito — 28 diciembre, 2011 @ 23:29
Jejeje a mi la del petardo en el cigarrillo me encantaba, se la haciamos a mi tia Esther mi primo y yo todas las Navidades y se cogia unos cabreos…!! nosotros nos partiamos de risa. Y el pitillo de mentira que echaba “humo” -vease polvos de talco?
La caca de mentira… menudo clasicazo! le regalamos una a mi abuelo cuando tenia 90 anios, se habia vuelto muy escatologico!
Pero estoy de acuerdo, hoy me parecen pueriles, casi ridiculos, y estoy segura de que es por la edad. Mis primos pequenos aun disfrutan con todas estas cosas, y a nosotros nos toca ahora seguirles el rollo.
Un besazo, inocente!
Comentario por la elfa — 28 diciembre, 2011 @ 23:57
Jajaja, en casa haciamos apuestas a ver quien adivinaba la inocentada publicada en el periódico porque normalmente al día siguiente contaban cual habia sido. Ahora, lo que no se me olvidará es que el Banco de España intervino Banesto un 28 de Diciembre, creo que en 1993 más o menos, y de verdad que al principio creí que era una broma, menuda broma.
Comentario por esperanza — 29 diciembre, 2011 @ 7:14
Me ha encantado este post. Lastima que el día de los inocentes se esté perdiendo. Por cierto aquí en Barcelona no tenemos ningún mercado donde se vendan artículos de bromas, aunque puede ser que yo no lo conozca
Comentario por MISCELÁNEAS — 29 diciembre, 2011 @ 11:15
Cuando era pequeña esperaba con ansias el 28 de diciembre y para comenzar el día, al desayuno cambiaba el azúcar de la mesa por sal.. imagina que café se tomaban, sobre todos los que son bien dulces…y como comenzaban su día..enfadadísimos!!!! me reía a carcajadas.
Comentario por Gisselle — 15 enero, 2012 @ 23:01